
En el embarcadero, encontré su nombre grabado sobre una de las traviesas.
Una fecha y una frase de …un tal vez volveré… completaban el mensaje.
Volví siempre que pude, aguardé paciente su vuelta, pero no la encontré.
Le dejé un …te espero… grabado al lado de su mensaje.
Cuando volví, encontré un …lo se… con su dirección.
