
Ella me dijo que el mundo de las posibilidades era amplio.
Que no todo es blanco o negro. Me enseñó un mundo de colores desconocido.
Ella quedó satisfecha, yo, hundido en la miseria. Nunca me recobré.
Mi ceguera me impidió ver su mundo desde el balcón en el que ella miraba.
Del capítulo perdido del libro del Tal Vez…
