Me desheredé a mi mismo de ser quien soy.
Mi talento lo vendí hace años al peor postor,
dejé a deberle el cambio, sin suelto voy,
no me busques, no salgo por temor.
Vago por los confines de renglones y fotos
que se cruzan en mis sueños de haber sido,
en la ventanas miro palabras sin rotos
en mis cuadernos letras sin sentido.
Insumiso del orden y la rutina
cedo al chantaje de mi mismo,
dejo en este espacio sin esquina
los bolsillos del ayer sin egoísmo.
Me vendo por un plato de comida
pago en versos si me das de beber,
no creas lo que aquí escribo sin medida
mi foto es la de anteayer.

