
Panxón (Pontevedra)
Esa tarde, entre pensamientos, la playa ofrecía perderse en el horizonte.
Sabía, que era cuestión de poco tiempo que sus ojos se cruzasen otra vez. El vestíbulo les esperaba, como siempre, dispuesto a guardar en secreto lo que sus miradas decían a voces. Tal vez, uno de los dos rompiese esa noche el silencio.
