
El Botafumeiro es un enorme incensario que se carga con carbón e incienso y se usa desde la Edad Media, como instrumento de purificación de una catedral en la que se apiñaban las multitudes.
Para ponerlo en movimiento se necesitan ocho hombres llamados ‘tiraboleiros’. Tras atarlo a la maroma que pende frente al altar mayor, lo bombean tirando con fuerza y precisión cuando se halla en el punto más bajo de su recorrido. Hace diecisiete ciclos de movimiento.
